Mujercitas - Louisa May Alcott


 
     [...]
     Era tímida y tranquila, parecía vivir en un mundo propio, del que sólo salía para alternar con unas pocas personas elegidas a las que amaba.
     [...]
 
     Lo que más atraía a Jo de casa de su tía era la biblioteca, que estaba olvidada desde la muerte del señor March. Siempre recordaba la muchacha al anciano que le dejaba construir puentes con los libros más voluminosos, le explicaba el significado de las estampas y le compraba dulces siempre que la encontraba en la calle.
     Era el lugar predilecto de Jo. Se trataba de una habitación que siempre estaba en penumbra, tenía bustos encima de las altas estanterías, sillones confortables y, sobre todo, una gran cantidad de libros que podía leer siempre que tenía tiempo libre. Tan pronto como su tía se echaba la siesta o recibía alguna visita, iba Jo a la tranquila habitación, y arrellanándose en uno de los sillones, devoraba toda clase de literatura.
     [...]
Louisa May Alcott
Mujercitas
Clásicos Juveniles
ME Editores S.L. 1994


Pronombres personales - Marisol Perales


YO

No me quiero quedar en este sitio
mucho tiempo.
No quiero que me atrape este mar
de palmeras,
este ramo de luz, que me despierta
y me llena de sueños imposibles.
Debo ir a otro lugar, donde el aire no cante,
donde las olas no abracen
con su ritmo de tango enamorado.
Donde el oro macizo de la tarde
no encienda las violetas.
Debo irme de aquí,
debo irme,
debo ir mar adentro.




Necesito tu nombre y tu apellido,
tu ausencia, tus palabras,
tus pequeñas mentiras,
tus preguntas, tus dudas,
tu número de móvil, tu silencio,
tus idas y venidas, tu desorden,
los tiques de tus compras,
el olor a loewe.
El ruido de la puerta cuando llegas.


NOSOTROS

Tal vez esté en la ducha
siempre a las ocho y cuarto,
en el café La Estrella
mezcla, con sacarina
o en el reloj que marca
las nueve menos veinte.
Tal vez en el saludo
del portero impecable,
en el perro que mea
siempre en el mismo árbol,
en la señora gorda
que vende lotería,
o en el chico del bar
de los churros calientes.
Tal vez a la una y media
en la panadería.
Un euro treinta y cinco
las tres barras.
Hoy la rutina ha venido a vernos.
Comerá con nosotros.


ELLAS (las palabras)

A solas con el tiempo
se quedan las palabras
que viven en el día, en la noche, en el agua,
por encima del aire, por debajo del cielo,
en tus labios y en los míos.
A solas con el tiempo
las palabras deshojan el final de una vida
en forma de poema.

Marisol Perales
Pronombres personales (plaquette)
LF Ediciones. Béjar 2006

23 poetas y un DNI

 
 
     [...] La poesía es una cadena interminable. Se suceden las voces, las generaciones. Y a pesar de que a corto plazo parecen imponerse las diatribas entre escuelas, a vista de pájaro se observa un mismo territorio que se extiende día a día. Lo que parece el valle de una perpetua contienda es en realidad un océano creciente de donde brotan siempre nuevos ríos que no obstante beben de las mismas aguas originales.
     [...]
     Hace apenas unos diez años, en España había aún que defender la utilidad de los talleres literarios. Lo que era ya una tradición consolidada en la segunda mitad del siglo veinte entre nuestros colegas hispanoamericanos, así como en la poesía norteamericana, empezaba a desarrollarse en nuestro país. Conviene no olvidar, por ejemplo, la enseñanza de Robert Lowell a finales de la década de los 50, quien supo encauzar la voz de poetas de la estatura de Sylvia Plath o Anne Sexton. Entre nosotros empieza a producirse el mismo fenómeno. [...] Al maestro le incumbe poner al aprendiz en el camino de su propia voz, adaptarse a sus requerimientos, descubrir sus posibilidades para alentarlas, allanar el camino. [...]


Eduardo García
PRÓLOGO. Córdoba, septiembre de 2004


23 poetas y un D.N.I.
VV.AA. (Talleres de escritura creativa de Jesús Urceloy)
Colección El árbol espiral
LF Ediciones. Béjar, 2004

Aquellos días de playa - Fernando Cobo



Dedicado por el autor
     [...]
     Al entrar en el apartamento me di cuenta de que me había dejado encendida la radio, y sonaba el With or without you. Salí de nuevo a la terraza mientras lo escuchaba de fondo y me senté en un sillón de mimbre, con la simple intención de mirar, observar, sentir. Me obligué a mí mismo a darme cuenta de que aquel instante era irreemplazable, y por lo tanto debía disfrutarlo sin pensar en nada más. Hay cosas en la vida que requieren de muy pocos ingredientes para ser maravillosas.
     [...]
La impresión siempre era la misma, esa sensación de que no has vivido lo suficiente, disfrutado lo suficiente, sonreído lo suficiente. Entonces te invaden unas ganas enormes de bajarte del autocar y quedarte unos días más, pero sabes que es un engaño, que ya no es posible.
  
Fernando Cobo
Aquellos días de playa
Alba Editorial, S.L. 1999

El oficio de escribir - Ramón Nieto


    
     [...]
     ¿Por qué oficio? Nunca se dice "la profesión" o "el empleo" de escritor; ni siquiera "la actividad". La palabra oficio va mejor. Es una palabra noble, de raigambre en el idioma y en la sociedad. Los oficios medievales trajeron consigo la primera consideración social del trabajador. La palabra latina procede de opus (obra) y facere (hacer). Hacer una obra.
     [...]
     García Lorca confesaba, en una entrevista publicada en 1935: "Cada mañana olvido lo que escribí la víspera... A veces, cuando veo lo que pasa en el mundo, me digo: "¿Para qué escribir?". Pero es preferible trabajar, trabajar. Trabajar y ayudar a quien lo merece. Trabajar, incluso si se dice a veces que se trata de un esfuerzo inútil. Trabajar como una forma de protesta".
     [...]
     El escritor es capaz de comprender, y asumir, la soledad o el sufrimiento que los otros no comprenden ni asumen [...]
 
Ramón Nieto
El oficio de escribir
Acento Editorial. 1996

Voces Nuevas


Cumpliendo uno de los principales objetivos de nuestra Colección -dar a conocer nuevas voces poéticas y estimular su vocación- publicamos este XII volumen en el que se recogen siete poetisas inéditas.
 
Mª. José Gómez Sánchez-Romate
Laura Olalla
Marta Pastor
Malva Quero
Ana Isabel Trigo
Nieves Salvador
Mercedes Vives


No recuerdo cómo nos llamábamos entonces.
Sí, los niños esperábamos siempre
tras la esquina,
la de los pájaros de bronce,
haciendo tizas en el suelo,
y números.
 
El chocolate aplastado en el bolsillo,
pegado al forro, esparcía
una esencia a patio infantil
en primavera.
 
Los hombres, quizás,
caminaban más despacio,
y las mujeres
eran altas, tan altas,
y hacían frus-frus con las faldas.
 
Aquella mano grande,
tan grande y cálida,
me recogía los dedos,
las manos, la cara, el cuerpo,
y apretándome fuerte
me empujaba hacia el popelín blanco de su camisa,
besándome los ojitos dormidos, despacio.
 
                   La cocina blanca, cuadrada,
                   sus rodillas largas,
                   la banqueta blanca,
                   la leche en el vaso,
                   las golondrinas de plástico,
                   y la voz de mi padre cantaba:
                   "Luna, lunita cascabelera..."
 
Marta Pastor


Voces Nuevas
(XII Selección de Poetisas)
VV.AA.
Ediciones Torremozas. 1996

I Certamen Literario "Ana de Valle"

Ser poeta
es tener siempre
a las puertas
del alma
un doloroso sentir
que nos viene del mundo

Ana de Valle (Avilés 1900 - Lieja 1984)


LA ESCRITURA Y LA VIDA
 
     Es inevitable comenzar citando a Virginia Woolf y a su brillante y revelador ensayo Una habitación propia [...]

     [...] La poeta avilesina Ana de Valle fue una de esas mujeres que supieron construir un mundo literario por encima de las limitaciones de su época. La poesía escrita por mujeres durante la preguerra española acusa las construcciones y limitaciones propias de las letras en general y de su condición en particular. Aquellas autoras, iniciadas con anterioridad a la guerra, fueron las impulsoras de un clima de reconocimiento y respeto, hallando sobre todo un lenguaje personal, una autoestima que le permitía involucrarse sin reservas en el proceso neorromántico emprendido a finales de los años 20 desde frentes tan variados como el surrealismo, el neorromanticismo, el sentimentalismo amoroso o la desasosegada preocupación por la circunstancia extraliteraria. La tímida llamita balbuciente que comenzaron siendo los poemas de Ana de Valle van a crecer, hacerse propios y combatientes en el desgarrón del exilio. Escindida de su pasado inmediato, la poesía de la escritora avilesina se hace militante de un mundo interior que proclama, sencillamente, su silencio. La mujer que escribe vive entonces doblemente la desorientación y la deriva de su época. La aparición, en 1949, de un libro como El segundo sexo, de Simone de Beauvoir, propicia la tendencia existencial de la literatura femenina española de postguerra. El regreso a su patria y a las cosas que le son familiares ahonda su poesía, y así, en lo cotidiano, Ana de Valle alienta una trascendencia vital, un vitalismo rehumanizado y comprometido que ya nunca más abandonaría. Su escritura ya no es entonces proclamación de una autoconciencia femenina, sino, y también, la afirmación de una conciencia plural que se sustenta en el género humano, sin condiciones.
     [...] Avilés, la villa que tanto quiso, persevera en su recuerdo e inicia la andadura de una nueva cita con la creación literaria. Ana Isabel Trigo, Nati Díaz y Clara Isabel Fernández Conde inscriben sus nombres en el censo de las elegidas e inauguran, como ganadoras, este I Certamen en las modalidades de Poesía, Relato y Novela Corta.
 
Ana Isabel Trigo: poema La muerte de Carrington
Nati Díaz: relato Dos mujeres
Clara Isabel Fernández Conde: novela corta Mi gente
 
 
I Certamen Literario "Ana de Valle"
Colección Hoja de Laurel
Concejalía de la Mujer
Ayuntamiento de Avilés (Asturias). 1996

Tus zonas erróneas - Wayne W. Dyer



Toda la teoría del universo está 
dirigida infaliblemente
hacia un solo individuo, y ése eres TÚ.
                                                                   Walt WHITMAN

[...] La verdadera opción radica en decidir ser personalmente libre o permanecer encadenado a las expectativas que los demás tienen de uno mismo. [...]    
 
Wayne W. Dyer, 1947
Tus zonas erróneas
Grijalbo Mondadori. 1995