DAN-SHA-RI (Epílogo) - Hideko Yamashita


     [...] Hay una imagen de la que no puedo olvidarme. Hace tiempo vi a un niño kurdo en un documental. Vivía en una tienda en un campo de refugiados. Vestía una vieja camiseta de manga corta que alguien había enviado desde Japón. Era de deporte y a la altura del pecho llevaba cosido el nombre de su antiguo propietario y el nombre del colegio. Me sorprendió mucho que esa prenda hubiera terminado en un campo de refugiados de Oriente Medio. Hacía poco había tirado un forro polar mucho más caliente y de mejor calidad que aquella camiseta. Por si fuera poco, tenía los cajones llenos de jerséis que nunca me ponía y de cuya existencia había llegado a olvidarme. Lo que más me conmovió es que aquel niño que vivía en un campo de refugiados donde hacía mucho frío, parecía agradecido con su vieja camiseta. Sentí una profunda pena y al tiempo me invadió un terrible enfado que no era capaz de expresar con palabras. Estaba rodeada de cosas inútiles que no usaba a pesar de estar en buen estado. Sin embargo, en ese mundo que apenas intuía en la pantalla de la televisión veía a gente pasándolo muy mal acuciada por las necesidades.
     [...]
     Cuando vi a aquel niño me pregunté si yo a título individual podía hacer algo por pequeño que fuera. Yo, una mujer que vivía en la abundancia. Sufrí una verdadera conmoción y con el tiempo comprendí que conectaba con la base del Dan-sha-ri, con el cómo relacionarnos con las cosas.
 
  • El concepto del Dan viene a decir que las cosas sirven si les damos uso. Debemos tomar conciencia de la cantidad y la calidad de las cosas que tenemos y cerrar el paso a otras muchas.
  • El concepto del Sha dice qué cosas deben estar en el lugar donde hacen falta en el momento presente. Aunque hayamos usado algo en el pasado, si no lo necesitamos ahora no debemos guardarlo con la excusa de volver a usarlo en algún momento. En lugar de eso, podemos enviarlo a un lugar donde hace falta con la mejor de nuestras intenciones y no darle más vueltas al asunto. 
  • El concepto de Ri dice que las cosas brillan o resplandecen cuando están donde deben estar.
     [...]
     Si somos capaces de construir un entorno en función de esos parámetros, nuestra vida se aligerará y el buen humor terminará por conquistarnos. El Dan-sha-ri implica un proceso de búsqueda de uno mismo. Es un empeño de relacionarnos adecuadamente con las cosas, por construir un nuevo mundo en el que estamos rodeados de amigos y aliados. Nuestra relación con nosotros mismos mejorará la afirmación de lo que somos.
     [...]
 
Hideko Yamashita
DAN-SHA-RI
Editorial Planeta. 2016

DAN-SHA-RI - Hideko Yamashita


     [...] El sujeto es siempre "yo" y el eje temporal es siempre "ahora"... Se trata de una operación que se produce en el mundo de lo visible y que tiene un efecto en el invisible, con el resultado de facilitar un profundo conocimiento de uno mismo. Llegado ese punto, incluso nuestro corazón se vuelve más ligero, hasta el extremo de que podemos afirmarnos tal cual somos.
     [...]
     Llegué al Dan-sha-ri hace casi veinte años. La ocasión se me presentó cuando decidí pasar una noche en un templo del monte Koya, un lugar sagrado para los japoneses, y al observar el espacio cotidiano donde viven los ascetas, simple, limpio, donde solo se permiten y cuidan las cosas imprescindibles, me di cuenta de que allí existía una frescura completamente distinta a la que nos ofrece, por ejemplo, la aparente funcionalidad de la habitación de un hotel.
     [...]
     Tener la oportunidad de asistir en primera persona a la vida en el monte Koya, me ayudó a darme cuenta de la importancia del cambio de una vida fundamentada en el sumar al de una vida fundamentada en el restar. Entreví la relación de ese cambio con tres conceptos básicos que había aprendido en clase de yoga. Según su terminología en japonés son: Danko o cerrar el paso a las cosas que entran, a los deseos, a lo que termina por convertirse en costumbres innecesarias. Shagyo o tirar cosas innecesarias, abandonar las posesiones. Rigyo o desapegarse de las cosas, no aferrarse a ellas.
     Los tres conceptos implican una concepción filosófica de la vida dirigida a cortar con los deseos, a tomar distancia con los apegos. Me pregunté si no sería posible aplicar esa filosofía a la relación que establecemos con las cosas, materializarla en acciones. Fue así como se me ocurrió el término Dan-sha-ri, un acrónimo sacado de las enseñanzas del yoga.
     [...]
     En otras palabras, el Dan-sha-ri es budismo zen en movimiento.


Hideko Yamashita
DAN-SHA-RI
Editorial Planeta. 2016

La piedra de la locura (II) - Fernando Arrabal

Extracción de la piedra de la locura.
El Bosco. 1475-1480. Óleo sobre tabla. 48 x 35 cm.
 Museo del Prado. Madrid.

     Tengo una burbuja de aire. La siento muy bien. Cuando estoy triste se hace más pesada y a veces, cuando lloro, parece una gota de mercurio.
     La burbuja de aire se pasea de mi cerebro a mi corazón y de mi corazón a mi cerebro.
 
*

     Vino el cura a ver a mi madre y le dijo que yo estaba loco.
     Entonces mi madre me ató a la silla, y el cura, con un bisturí, me hizo un agujero en la nuca y me sacó la piedra de la locura.
     Luego, entre los dos, me llevaron, atado de pies y manos, a la nave de los locos.

*

     Un día, al mirarme en el espejo, observé que se me caían tres trozos de la cabeza como si fueran tres pequeños adoquines. Con cuidado logré colocármelos de nuevo.
     Al día siguiente se me cayeron siete trozos. En efecto, parecían diminutos adoquines. Los volví a colocar teniendo cuidado de no cambiarlos de sitio.
     A partir de entonces todas las mañanas se me caen trozos de cabeza e incluso de cara. Hay mañanas que se me desmorona media cabeza. Tengo que pasarme horas enteras en el cuarto de baño hasta lograr colocarlos de nuevo.
     Hoy he sorprendido a mis familiares que, a mi espalda, comentaban:
     "Está cada día más raro, ahora le ha entrado la manía de no mover la cabeza en absoluto y de encerrarse horas y horas en el cuarto de baño".
 
 
Fernando Arrabal
La piedra de la locura
Ediciones Destino. 1984

La piedra de la locura (I) - Fernando Arrabal

Extracción de la piedra de la locura.
El Bosco. 1475-1480. Óleo sobre tabla. 48 x 35 cm.
 Museo del Prado. Madrid.
 
Introducción
 
     La piedra de la locura es un libro pánico. Así nos lo advierte su autor en el pórtico de la edición de Julliard. Otros, a modo de subtítulos, le ha dado Arrabal a estos relatos: Libro de autodestrucción o, el que salta a la vista desde las primeras líneas: Libro de mis sueños. El dramaturgo ubica vagamente estos sueños "en mi época de contacto con los superrealistas de París". [...] Arrabal fue presentado al círculo de Breton en 1962, y los primeros textos pánicos, extractos de lo que sería La piedra de la locura, aparecieron publicados en el nº. 1 de la nueva revista superrealista La Brèche, en septiembre de este año.
     [...]
     Arrabal nos ha aclarado que se trataba de sueños muy recientes, redactados en caliente, y que sus sueños anteriores, que no llegó a escribir, eran mucho más impresionantes.
     [...]
     Es la primera vez que una edición de Arrabal lleva el calificativo de pánica. Posteriormente se editarán los Sonetos pánicos y el Tomo V de su teatro completo, Teatro pánico [...]
     Es lo cierto que el pontífice y fundador del superrealismo francés quedó fascinado por aquel joven dramaturgo español -que se recuerda como un niño travieso, turbulento, que divierte a Breton con sus farsas-. A las reuniones superrealistas, Arrabal llevó algunos de sus últimos borradores entre los que figura el más reciente, La piedra de la locura. El propio Breton leyó en voz alta estos relatos, que creyó un libro de poesías y que elogió, literalmente, como una obra maestra y el más bello ejemplo de escritura superrealista.
     Los contactos entre pánicos y superrealistas duraron sólo unos meses. Las razones que Arrabal aduce de tal separación explican algunas de las diferencias entre el superrealismo y los nuevos vanguardistas. Arrabal y sus amigos no aceptan la intransigencia de Breton materializada en las expulsiones (irónicamente, excomuniones, que le valen a papá Breton el mote de Papa Breton) y creen que la razón última de las mismas radica en el dogmatismo moral, político e ideológico del fundador del Movimiento y de sus adeptos. Frente a estas limitaciones, Arrabal proclama la aceptación total del individuo, del artista (pan es todo, en griego) en cualquier plano: estético, ideológico y moral. Y explica, marcando al tiempo sus inconfundibles y perdurables límites:
 
Morales en plural: rechazo de una moral única, de la pureza y de otras formas policiales que, a la larga, han conducido a la condenación (al exterminio, por ejemplo, tratándose de una moral política) de quienes la practicaban. Aceptación de concepciones y modos de vida totalmente opuestos a los nuestros.
     [...]
     El superrealismo arrabaliano es más sincero y directo, su materia inmediata procede, sin ningún artificio, de sus sueños y pesadillas.
     [...]
     Los dos pilares sobre los que se asienta la escritura pánica son la memoria y el azar. La memoria aporta los datos y el azar los selecciona.
     [...]
     Aunque no es nuestra intención examinar los sueños del libro, permítasenos, no obstante, aludir a dos de ellos que, a nuestro entender, desvelan levemente, en un plano superficie, su tema argumental. El primero nos relata el tema obsesivo de la burbuja de aire -¿la piedra de la locura? que se pasea del corazón al cerebro. Por su colocación -principio, centro y final de la obra- nos hace pensar en los frecuentes esquemas concéntricos y hasta circulares del período pánico. [...]


Boceto de La nave de los locos.
El Bosco. 1500. Museo del Louvre. París.
     El segundo sueño nos cuenta, en sus tres versiones, la operación del enfermo: el cura acude a la casa del paciente y, junto con la madre, le extraen la piedra de la locura (el lector encontrará el tema de la operación en otros lugares). De estas tres versiones nos interesan particularmente las variantes del párrafo final. En la primera el sujeto es conducido, tras la operación, a la nave de los locos, la stultifera navis del medievo y del renacimiento, espacio ideado por una sociedad que, no contenta con el internamiento del loco en los intramuros o en los extramuros de la ciudad, lo aleja de la tierra firme para confiar su suerte al agua, en la que puede "perderse" al cuidado de crueles y sarcásticos marineros. La imagen de esta nave debió de proporcionársela a Arrabal el cuadro del Bosco (París, Museo del Louvre). En la segunda versión, el sujeto es conducido a la iglesia de los devotos, enclaustramiento con finalidades doctrinarias, de la que deberá salir curado de su paranoica obsesión persecutora -diagnóstico de sus curanderos- para ingresar, finalmente (tercera versión), en el sólido recinto de la catedral de los sumisos. La progresión es significativa. El tema de la operación proviene también de otro cuadro del Bosco. Nos referimos al conocido corrientemente con el título de La cura de la demencia y explicado por los caracteres góticos del texto: Maestro, saca las piedras de la locura. Mi nombre es zarcero castrado.


     Si, como acabamos de ver en estos dos temas -sería muy largo enumerar otros motivos y elementos- la influencia del Bosco, con sus extrañas e inquietantes "invenciones", es manifiesta en la obra de Arrabal, no lo es menos la influencia de la pintura superrealista, en especial de Duchamp y Magritte. [...]


FRANCISCO TORRES MONREAL
Introducción al libro La piedra de la locura, de Fernando Arrabal

El silencio en su hueco - Javier Lerena




Y temblamos al mismo tiempo
que el silencio en su hueco.
Ante la carga oscura
JULIA CASTILLO
 
Extraño suena
el mundo
ADA SALAS


ANTES de hablar
en el centro del silencio
es donde ruge el animal

un crudo olor
de raíces amargas
tiñe la madriguera

lepra urgente
que rompe la vida.


DONDE se esconden las ortigas
en esa penumbra cercana anida la sospecha

la luz clara pertenece a otro mundo

ingrávido.

Allí no pesa
sobre la sienes
la mirada de los otros.


UN niño come tierra en el parque.

Sus labios sucios olvidan
el empalago de la leche.

Mastica y crece a la altura de su madre,

                                      casi sin recuerdos.


CAMINAR con la cara al cielo
pisando tierra derramada

sentir extenderse azul en domingos plenos

poder reír
el corazón cuajado

no llamar por su nombre a tanta luz
no romper su sonido.


TARDE de sol y primavera,
se extiende para alcanzarnos.

Hasta aquí hemos vivido.

El paisaje nos tiñe
sin alterar

casi

los límites.




Javier Lerena
El silencio en su hueco
I Premio Internacional de Poesía Manuel del Cabral
Huerga y Fierro Editores. 2015

De ratones y hombres - John Steinbeck



     [...]
     Hay un sendero a través de los sauces y entre los sicomoros; un sendero de tierra endurecida por el paso de los niños que vienen de los ranchos a nadar en la profunda laguna, y por el de los vagabundos que, por la noche, llegan cansados desde la carretera para acampar cerca del agua.
     [...]
     La honda laguna verde del río Salinas estaba muy calmada a la caída de la tarde. El sol había dejado ya el valle para ir trepando por las laderas de las montañas Gabilán, y las cumbres estaban rosadas por el sol. Pero junto a la laguna, entre los veteados sicomoros, había caído una sombra placentera.
     Una culebra de agua se deslizó tersamente por la laguna, haciendo serpentear de un lado a otro el periscopio de su cabeza; nadó todo el largo de la laguna y llegó hasta las patas de una garza inmóvil que estaba de pie en los bajíos. Una cabeza y un pico silenciosos bajaron como una lanza y tomaron a la culebra por la cabeza, y el pico engulló el reptil mientras la cola de éste se agitaba frenéticamente.


John Steinbeck
De ratones y hombres
Edhasa

John Steinbeck (Salinas, California 1902 - Nueva York 1968) destacó por la observación de la realidad cotidiana y por la creación de personajes sencillos. Ello se pone de manifiesto en novelas como De ratones y hombres (llevada al cine por Gary Sinise en 1992), Las uvas de la ira, Al este del Edén y La perla. En 1962 recibió el Premio Nobel de Literatura. En su discurso de agradecimiento tras recibir el Nobel, Steinbeck dijo que "el escritor está obligado a celebrar la probada capacidad del ser humano para la grandeza de espíritu y la grandeza del corazón, para la dignidad en la derrota, para el coraje, para la compasión y para el amor."
 
De ratones y hombres es la historia de Lennie y George, dos braceros al borde de la indigencia en el marco de la Gran Depresión norteamericana. Es una denuncia de las condiciones de vida en el campo californiano, pero sobre todo es un conmovedor canto a la amistad, una obra narrada con un lenguaje sencillo, que destaca por sus brillantes diálogos y su desenlace atroz.
 
Basada en la propia experiencia de John Steinbeck como trotamundos en los años 20. Publicada en 1937, cosechó gran éxito por parte de la crítica y obtuvo el New York Drama Critics Award. Adaptada al teatro en diversas ocasiones, al cine dos veces y recientemente al cómic.


De ratones y hombres, 1992

NEcesarias PALabras - Libro solidario por Nepal


 
Cuando ocurre una catástrofe -natural o no-, a muchas personas se nos remueven las tripas y se nos entristece el corazón. Pero hay algunas que van más allá: hacen. Y este es el caso de todas las que están entre las páginas de este libro. [...]
Un proyecto necesario. Unas NEcesarias PALabras.
Amelia Díaz Benlliure, poeta y editora
 
Libro solidario a favor de Creciendo en Nepal
Ilustraciones: Alumnos del C.E.I.P. Conde de Campillos de Cehegín (Murcia) y Tatiana Otero García
Coordinación: Chelo de la Torre, Asunción Caballero y Lucrecia López Guirao
Unaria ediciones, 2015
 
AUTORES
 
Ana Isabel Trigo Cáceres
Ana Vivero Megías
Antonio Capilla Loma
Asunción Caballero Muñoz-Reja
Cari Jiménez Parralejo
Carmen Maroto
Consuelo de la Torre Carrazón
Debora Pol
Dragos Cosmin Popa
Elena Romero Cuevas
Enrique Gracia Trinidad
Esther Peñas Domingo
Estrella Cuadrado Morgado
Fátima Nascimento
Fernando Sabido Sánchez
Francisco Espada Villarrubia
Gabriel Nan
Germán Terrón
Isabel Rezmo
Jesualdo Jiménez de Cisneros Quesada
Jesús Urceloy
Jone Miren Asteinza
José Enrique Alonso
Laura Olalla Ollwid
Lucrecia López Guirao
Luis Miguel Sánchez
Luz Cassino
Mª Victoria Caro Bernal
Mabel Zaves
Mª Nieves Gallardo Cañaveras
Marisol Huerta
Mercedes Dueñas Ballesteros
Muhsin Al-Ramli
Óskar Rodrigáñez Flores
Paco Mateos
Pilar García Orgaz
Pilar Sastre Tarduchy
Puri Teruel Robledillo
Rafael Luna García
Rocío Biedma
Rosa Mª Berlanga
Rosario Miloro Costas
Verónica Aranda
Yuyutsu RD Sharma
 
Presentación del 14 de diciembre de 2015 en la Fundación Centro de Poesía José Hierro
 

Hacia el viaje - Juan Manuel Muñoz Aguirre


Hacia el viaje
 
 
RECUERDOS DEL MEDIO MUNDO
 
Ya no sirve esta luz, esta línea oblicua
y fugaz, como un tajo rápido
de callejón a oscuras,
para acumular calma
en el recuerdo de los días:
el nerviosismo del cuchillo,
digamos, frente al aplomo del plan.
 
Una palabra, y no la más buscada,
se nos viene a los labios
una y otra vez
sin que podamos pronunciarla.
 
Amanece. Y en tan frágil prisión,
como conviene
a toda memoria sobrevenida,
el silencio acostumbra
a multiplicarse por dos.
 
No el tiempo, decías: la vida.
Y no la vida: aquello que la excede.
 
 
DE TANTA PROXIMIDAD
 
Y qué extraño lugar el corazón
de los otros, su duro correaje
al fin desanudado,
y las manos cortas, de áspero gremio,
empeñadas en alcanzar,
ansiosas, el centro de su avidez.
[...]
 
Juan Manuel Muñoz Aguirre
Hacia el viaje
I Premio Internacional de Poesía Margarita Hierro 2006
Fundación Centro de Poesía José Hierro. 2006